Mateo 14

Vemos en este capítulo que nuestro Señor Jesús siempre estaba atento a las necesidades de las personas, no solo espirituales, sino también físicos. Lo primero que Jesús extendía ante cualquier situación era su compasión. Hay mucha gente que necesita ser escuchada y Dios quiere extender esa compasión a través tuyo. Pero para eso necesitamos algunos requisitos.

Entender que la consejería no es algo natural. Todo parte de buscar la presencia de Dios, porque si no lo haces lo más probable es que caigas en autosuficiencia y decir ya estoy preparado, ya tengo el conocimiento, pero si tu corazón esta endurecido, de nada sirve. La biblia dice: Gozaos con lo que se gozan, llorar con los que lloran. En una consejería uno tiene que identificarse con las personas y eso no es una cualidad humana, sino que viene del cielo, es sobrenatural.

En la consejería tienes que aprender a escuchar, no te puedes apresurar a hablar, sino escuchar, menguar y discernir lo que esa persona necesita, cuál es la Palabra que necesita para levantarse, para restaurar su ánimo.

La consejería requiere que pases tiempo leyendo la Palabra de Dios, pero que lo hagas con un corazón compasivo. Primero recibir la palabra para ti, y después aplicarla en tu vida para tener autoridad de aconsejar.

No se puede dar consejería a cualquier persona, sino a personas que anhelan cambiar, que quieren una nueva dirección en su vida. Para eso tienes que discernir qué personas verdaderamente quieren cambiar. Por ello debes depender del Espíritu Santo quien te revela las cosas que están escondidas.