LA RESPONSABILIDAD DE FRUCTIFICAR A LA MANERA DE JESUS
August 7th, 2010
El concepto que tiene Dios de una persona “fructífera”, es muy diferente al que tiene el mundo. Allí donde nos gusta hacer lo que nos agrada, Dios nos enseña que para ser fructífero es mejor hacer lo que le agrada a él, en vez de vivir como nos parece, es mejor morir cada día para que Cristo viva en nosotros, en vez de llevar una vida egoísta centrada en nosotros mismos, es mejor llevar una vida donde Cristo sea el centro de nuestra vida. En suma dar fruto es llevar una vida cuyo tema central y prioridad sea Dios. De acuerdo a ello muchos tratan de ser personas “buenas”, pero Jesús nos enseño que la única manera de llevar una vida buena es permanecer cerca de él, como un pámpano unido a la vid, pues separados de Cristo, no podemos llevar fruto.
Juan 15:4-5 “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. “
¿Qué es fructificar?
Dar fruto es un proceso (el tiempo lo determina cada uno) y no es algo que nosotros podamos producir en nosotros por si solos, sino es algo natural que fluye en nuestras vidas producto de nuestra relación con Cristo. Para dar fruto se requiere de un receptor donde el polen (espíritu santo) sea fecundado, es decir una persona dispuesta, con necesidad de cambiar para dar fruto.
¿Cómo fructificamos o como nos convertimos en verdaderos discípulos de Dios? Lucas 14:25
Seguían a Jesús grandes multitudes, pero él deseaba discípulos. Hay dos grupos de seguidores:
-Las Multitudes: Buscan la emoción de lo que está sucediendo y los milagros.
-Los Discípulos: Verdaderos seguidores de Jesús.
A.-Debemos estar dispuestos a poner a Jesús en primer lugar en nuestra vida.
Jesús no quiso decir que es deber del cristiano aborrecer á sus padres y parientes, pues habría contradicción con el quinto mandamiento, sino que ningún amor de este mundo puede compararse con el amor que le debemos tener a él.
B.-Debe estar dispuesto a morir por Jesús cada día. Jesús dijo que los que quisieran compartir su triunfo debían beber su copa. ¿Cuál era esa copa? Jesús Se estaba dirigiendo a Santiago y Juan. La vida trató a Santiago y a Juan de maneras muy diferentes. Santiago fue el primer mártir de los apóstoles. Para él la copa fue el martirio, en cambio Juan llegó a una buena ancianidad en Éfeso y murió de muerte natural cuando ya tenía cerca de cien años de edad. Para él la copa fue la constante disciplina y lucha de la vida cristiana a través de los años.
C.-Debe estar dispuesto a cambiar en la tierra de su aflicción.
Parte de la vida de José, es precisamente su vida de aflicción. Fue tan grande la aflicción de José que a su segundo hijo le puso un nombre que le recordaría toda su vida sus días de aflicción.
IV ¿Cómo se evidencia el fruto?
Con nuestro carácter renovado, testimonio, esto es que la gente pueda acercarse a ti y tomar de tu vida, que con tu vida sean ministrados.
Los frutos nos ayudan a discernir quien es quien, es por los frutos que conoceremos a las personas. Cuando seamos fructíferos podremos recién tener muchos hijos espirituales para glorificar a Dios. Un manzano da frutos de uno en uno, pero la vid es diferente: cuando fructifica, da racimos de uvas.
Para fructificar primero debemos ser discípulos de Jesús y para ser verdaderamente discípulos primero debemos morir a nosotros mismos, estar dispuestos a poner a Jesús en primer lugar en nuestras vidas y cambiar en la tierra de nuestra aflicción.







